Sábado 16 de Diciembre del 2017
ACTUALIDAD / 08 MAY 2017

"El triunfo de Macron es el de la juventud"

En la explanada del Louvre, frente a la pirámide de cristal que preside la plaza, cientos de jóvenes celebraban este domingo la victoria de Emmanuel Macron. "Es el triunfo de la juventud, como puedes ver", comentaba una parisina de 64 años, una de las pocas mayores de 30 que acudieron al encuentro. Es el reflejo de una Francia optimista que en esta histórica elección presidencial logró convencer al 66% de los electores de que el país puede afrontar los cambios necesarios para recuperar su rol en Europa y el mundo, o al menos, de que había que frenar al Frente Nacional.

 "Jamais vu". Lo nunca visto, comentaba una asistente al acto, atónita, cuando el ya presidente Emmanuel Macron apareció en escena pasadas las 22:30, en un espectáculo casi histórico. El nuevo jefe del Estado francés salía por una de las grandes puertas del mayor museo del mundo solo, caminando solemne a paso lento, firme, con el Himno de la Alegría de fondo. Podría haber sido la Marsellesa, el himno francés, pero Macron lanzó en su primer gesto como presidente un mensaje certero: Francia quiere ser de nuevo el centro de Europa.

Poco antes de que se conocieran los resultados, Marie y Pierre, de 17 años corrían al centro de la plaza, delante del escenario en el que Emmanuel Macron debería hablar minutos más tarde, con banderas de Francia y Europa y visitiendo las camisetas del movimiento En Marcha. Ninguno de los dos ha podido votar pero ambos han logrado convencer a sus abuelos, votantes de Fillon, de que en esta segunda vuelta lo hicieran a favor del joven ex banquero. Pocos hubieran dicho en abril de 2016, cuando lanzó este movimiento "ni de izquierdas ni de derechas", que el ambicioso Macron llegaría hasta el Elíseo en lo que ha sido un tiempo récord.

"Es joven, carismático, dinámico y sabe defenderse bien", dice Marie. Pierre, adherente desde hace unos meses, sabe que ha vencido con un candidato no demasiado bueno y que ha sido un camino espinoso de críticos: el candidato del sistema, el sucesor de Hollande, aupado por los medios... "Es envidia porque en Francia somos muy envidiosos y nos cuesta aceptar que un chico joven que encima ha ganado mucho dinero en la banca haya llegado hasta aquí en tan poco tiempo", comenta. Para la mayoría de los aquí presentes, lo primordial es Europa, como dice Romain, un banquero de 29 años, que confía en que Macron consiga ahora ganar las legislativas e imponga un programa que "saque a Francia del inmovilismo". "Ya basta de permanecer anclados en los valores antiguos", reclama.

Los 1.800 periodistas que acudieron para seguir la victoria de Macron tuvieron que pasar hasta tres controles de seguridad, cacheos incluidos, desde las 10 de la mañana. A las 13 horas, un incidente hizo temer lo peor: uno de los perros policiales detectó un olor extraño en un paquete provocando una evacuación inmediata de la sala durante al menos una hora. Por la tarde, los equipos de seguridad seguían sin explicar lo que había ocurrido: "algo un poco extraño".

Entre los votantes de Macron que pudieron votar en 2012 -la gran mayoría de los aquí presentes eran menores-, muchos se confiesan de izquierdas pero hay también antiguos electores de la derecha. Nathalie, de 47 años, ha venido acompaña de sus hijas que la empujan a reconocer quién fue hasta hace un mes su candidato favorito: "Yo votaba Sarkozy y cuando dejó de ser una opción tardé mucho en decidir mi voto a Macron. Fillon no me parecía un candidato oportuno, no solo por los escándalos, es que era demasiado de derecha". "Siento una alegría inmensa, esta es una decisión no solo por nosotros, es por nuestros hijos", comenta un exultante votante, que consiguió la nacionalidad francesa hace un año y esta ha sido su primera elección en Francia.

Todos coinciden en que el próximo presidente del país, el más joven de su historia, ha seguido un recorrido cuanto menos particular para llegar al poder, pero si alguien ha ganado esta elección es la Francia optimista, esa que, hasta la llegada de Macron, nadie sabía que existía.